La velocidad exponencial de la tecnología está redibujando el progreso humano en todos los campos. Ante la incertidumbre del Mañana países y empresas usan la prospectiva, a fin de perfilar escenarios posibles y elaborar planes de acción contingentes. Jorge Luis Borges decía “el futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”. Aquí, nuestra fauna política y sesudos analistas corren tras micrófonos para comentar la “coyuntura” y escandaletes del día.
En el gobierno, nadie expone un discurso vibrante sobre Construir Futuro para las generaciones venideras y escasean funcionarios con talla estadista. Padecemos languidez en abandonar lo tradicional y crear propuestas disruptivas hacia el desarrollo. No hay audiencia para nuevas ideas. Y así pensamos alcanzar a Chile mientras ellos intentan sobrepasar a Singapur, Indonesia, Hong Kong, las verdaderas Ligas Mayores.
La lección del Siglo 21 otra vez corre por cuenta de Corea, tal como lo hiciera exitosamente desde 1960 convirtiéndose en una poderosa economía industrial. En la Conferencia de Davos (Enero 2014), la señora Park Geun-gye, presidenta de Corea del Sur expresó “… debemos lograr un crecimiento sostenible e inclusivo.
Pero hacerlo gradualmente no funciona. Se necesita de inmediato cambiar de paradigma. Requerimos urgente un motor que nos lleve adelante, transforme el orden y el mundo existentes. Corea busca ese motor en la economía creativa. Hoy, la idea brillante, el pensamiento creativo o una nueva tecnología creada por una sola persona mueve al mundo. Mientras hay naciones dedicadas aún a la extracción de recursos minerales, las economías creativas movilizan la creatividad de la mente…”. Lindura de mensaje al Perú.
Las Industrias Creativas comprenden actividades enraizadas en el talento e imaginación personal: música, artes escénicas, audiovisuales, animación digital y multimedia, diseño, literatura e impresión, danza, artes visuales e industrias culturales (artesanía, patrimonio histórico, conocimiento tradicional).
Procuran empleo, innovación y comercio, acelerando el crecimiento con inclusión. Según el BID su aporte al PBI en países de América Latina fluctúa entre 2.5% a 3.5%. UNCTAD estima que la demanda mundial de bienes y servicios creativos alcanzó US$ 624 mil millones en 2011. Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay ya aplican políticas promotoras pero, en Perú, dicho rubro padece fríaje y el gobierno no le presta mayor atención.
Nuestro mejor activo es la exquisita creatividad popular, notable en las regiones interiores donde se observa vasta gama en todas las expresiones culturales. Allí, las industrias creativas serían turbina potente rumbo a la inclusión social.
Además, podrían elevar la competitividad productiva-exportadora para enfrentar exitosamente la rápida evolución de los mercados globales, donde Facebook, e-commerce y nuevos paradigmas de compra vienen haciendo trizas al marketing tradicional.
Noé fue salvador de lo existente. Actuemos distinto. Acompasemos nuestro accionar al ritmo de la Nueva Economía y apliquemos Smart Thinking en pos de adoquinar con innovación nuestro Futuro. Organizar un eco sistema promotor de las Industrias Creativas sería excelente alternativa al dirigismo de la Diversificación Productiva, como nave madrina hacia la prosperidad con inclusión.
Dato: El autor es un prestigioso especialista en tendencias globales, negocios internacionales, emprendimiento e innovación.