Esposos aseguran que los golpearon y sembraron droga. Denuncia fue presentada ante Inspectoría y Ministerio Público.
Los esposos Mario Marcial Bacilio Salinas y Lourdes María Villanueva Sandoval estuvieron a un paso de ir a parar a la cárcel. Su pesadilla comenzó el pasado 12 de febrero, en la localidad de Cartavio (Ascope).
Eran las 8: 30 p.m. Ambos se dirigían a visitar a un familiar a bordo de la mototaxi de placa de rodaje CU-7255. Estaban por la esquina de calle Grau y Ferrocarril, cuando de pronto el patrullero KG-8945, de la comisaría de Cartavio, se les cruzó bruscamente en su camino.
De la unidad policial -según indicaron- descendieron inmediatamente los suboficiales Abel Salazar Ruiz, Wilder Soto Fernández y Miguel Marcelo Salirrosas, quienes raudos se dirigieron hacia la mototaxi.
“Pensé que se acercaban a pedirme documentos, como parte de un operativo rutinario, pero nos equivocamos, porque los policías nos trataron de la peor manera”, manifestó Mario Bacilio Salinas.
El mototaxista, quien acaba de denunciar ante Inspectoría y el Ministerio Público a los efectivos por tortura, abuso de autoridad y cohecho pasivo propio, narró lo que ocurrió segundos después: “Me bajaron empleando la violencia, a punto de puñetes y patadas para subirme al patrullero y conducirme a la comisaría de Cartavio. A mi esposa, que salió en mi defensa, la jalonearon de los cabellos y la empujaron. A ella también la llevaron a la fuerza a la comisaría”.
Mario Bacilio dijo que en el puesto policial vino lo peor. “Los policías nos sembraron droga (100 gramos de pasta básica de cocaína) y durante nuestra detención fuimos víctimas de maltrato humillante y vejatorio y cuando les solicitábamos que nos den libertad porque no habíamos cometido ningún delito, nos dijeron: ‘tienes plata y solucionamos tu problema’”.
El acusado, quien después de 15 días junto a su esposa fue dejado en libertad por orden de la fiscal antidrogas al presentar pruebas del supuesto abuso en su contra, sostuvo que los agentes cometieron otra arbitrariedad: ingresaron a su casa, ubicada en la calle Bazar 157, sin ninguna orden judicial. (Fuente: La Industria)
