Otuzco, conocida como la Capital de la Fe, frase que perennizó el polifacético maestro Fidel Horna Cortijo, es cuna de grandes hombres que lucharon por la emancipación española, que proclamaron la libertad antes que el 29 de diciembre de 1820 en Trujillo.
Muchos hijos de esta noble tierra, han bregado, a su estilo y manera, por rescatar la rica identidad cultural de Otuzco. Como seres de temple y coraje, sin escatimar esfuerzos, labraron una brillante trayectoria, constituyéndose en personajes emblemáticos.
Otuzco, tiene profundas raíces religiosas. Hasta ahora se mantiene ese fuerte culto a Cristo y a la Virgen María, pero también ha sido y es un foco cultural, prueba de ello hay poetas y escritores de elevada vena, como el caso del Patriarca de la Poesía Otuzcana, Ismael Orbegoso Polo, que conoció a Cesar Vallejo cuando llegó a Otuzco a conocer la tumba de María Sandoval.
Uno de estos ilustres personajes que han dado brillo y prestigio a la Capital de la Fe es el ingeniero Walter Acevedo Venegas, gran motivador y ejemplo para la niñez y juventud. Por sus méritos y trayectoria una avenida lleva su nombre, al igual que un Centro de Educación Inicial y, como si fuera poco, un barrio también lleva su nombre. Hace poco el Club Los Nogales, le rindió homenaje al dar nombre al nuevo circuito del “Burro Cross” como circuito Walter Acevedo Venegas.
Estudió primaria en el Centro Escolar 251 Juan Alvarado y secundaria en el Colegio Simón Bolívar (antes Inmaculada Virgen de la Puerta). Sus estudios superiores los realizó en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Trujillo.
Manifestó dedicación, identificación y profundo amor a su tierra natal, desde temprana edad, desde que cursaba los estudios primarios y secundarios, hasta el desempeño de su actividad profesional.
Junto a Blanca García Acevedo, compuso la letra del que debía ser el Himno a Otuzco.
Desafortunadamente no fue tomada en cuenta ya que el lugar donde se conservaba la letra y música, la biblioteca Ramón N. Argomedo, fue desactivada.
En su lucha incansable por resaltar los valores que Otuzco tenía realizó un acopio de las obras de poetas otuzcanos, así como relatos costumbristas y de protesta social de la época. Entre los poetas y escritores destacaron: Teodoro Casaux Loyola, Carlos Aroni Valdiviezo, Lorenzo Moreno Cedano, Ismael Orbegoso Polo, Roque Calderón, Fidel Horna Cortijo, Carlos Morachimo, entre otros y los artistas plásticos como Max Lois Lázaro, Ismael Frías, Carlos “Puga” Rodríguez, Antonio Horna, entre otros.
Luego de la fundación de la Asociación Club Los Nogales (Inicialmente Kamikazes), se abocó a resaltar las cualidades del músico andino, difundiendo su arte en el concurso anual de flauta y caja, haciendo un justo reconocimiento a Bruno Agustín Dolores como el mejor músico andino a sus 88 años.
Para atraer la atención del público, ideó hacer una competencia andina original que consistía en la participación de un jinete con dos chiclayos, uno bajo cada brazo, montado en un jumento y que en un circuito se le haga correr. Quien ganaría sería el más veloz con el jinete que conserve los chiclayos intactos (uno en cada mano). A esta competencia se le denominaría “Burro Cross”. La idea de los chiclayos fue tratar de hacer una competencia jocosa, ya que el jinete no tendría como agarrarse al conservar intactos los chiclayos.
Al no encontrar un circuito plano aparente, se decidió hacerlo en el circuito de “Las Piedritas” en el barrio de San Benancio o Cruz Mondoc ( hoy barrio Ramón Castilla) tomando parte de la carretera a Usquil y la del camino de herradura, frente a la Capilla.
Como el terreno era accidentado, ya no sería necesario que el jinete lleve los chiclayos, iniciándose de esta manera el singular BurroCross, que hasta la fecha forma parte del programa oficial de la tradicional fiesta en homenaje a la Virgen de la Puerta.
Walter Acevedo organizó eventos deportivos y participó en ellos, dentro y fuera de la provincia, destacando la organización de la maratón nocturna, clasificando a su ganador a la maratón San Silvestre de Río de Janeiro.
En el apogeo de su vida y en el momento menos esperado, lo sorprende la enfermedad viral Síndrome de Guillain-Barré; donde, a pesar de haber sido transferido al Hospital del Empleado en Lima Edgardo Rebagliati Martins, no soporta la enfermedad y fallece el 1 de agosto del año 1981.
Manuel Rodríguez Romero
Periodista