A pesar que hubo una encuesta hecha recientemente por CPI en donde el 64% de los peruanos desean se mantengan el voto preferencial (muestra se aplicada a 2,200 personas a nivel nacional), sin embargo algunos líderes políticos y congresistas de la república insisten en eliminarla, generando una controversia.
Como es de conocimiento, el voto preferencial fue instaurado en 1978 por el gobierno militar de Francisco Morales Bermúdez para las elecciones a la Asamblea Constituyente y desde esa fecha quedo el modelo para elegir a nuestros padres de la patria, que ahora nuevamente pretenden debatir sin importarle la opinión del pueblo peruano que están en contra que sea eliminada.
El voto preferencial se instituyó para reducir el poder de las cúpulas partidarias en la confección de las listas al Congreso de la Republica (la imposición, el compadrazgo, el dedo, etc.), dándole al ciudadano la facultad de alterar el orden propuesto por el partido y escoger uno o dos candidatos. (Caso en La Libertad entre Lucho Alva (1) y Elías Rodríguez (2), del Apra).
Con esta fórmula del voto preferencial es darle más participación al ciudadano en la elección de sus representantes. Este derecho, que de alguna manera quedaba reconocido en el voto por su elección, quedaría anulado si simplemente se anula dicho voto.
Una de las desventajas es que cada candidato busca fondos para sus campañas generando divisiones internas que luego se trasladan al Congreso de la Republica. Pero para evitar este problema es necesario que esta modalidad sea fiscalizada por la Onpe y el JNE.
Si se elimina el voto preferencial sin asegurar antes la pulcritud de las elecciones internas de los partidos, lo único que se fortalecerá será a las cúpulas partidarias, que podrán seguir conformando las listas de candidatos a su antojo, quitándole a los ciudadanos el único elemento correctivo que en el actual contexto antidemocrático tienen a su alcance: la posibilidad de El voto preferencial que se usa para elegir a los congresistas peruanos.
En este sentido, la democracia interna de agrupaciones políticas debe ser reforzada con la participación de organismos de sistema electoral, no debe ver “un divorcio” entre el plan de Gobierno con lo que propone el candidato al Congreso.
Hay que respetar la voz del pueblo, se debe dejar que libremente elijan a sus representantes al Congreso, caso contrario iría contra del derecho ciudadano de elegir libremente a sus representantes. No lo dejemos a la cúpula partidaria. A los dueños de los partidos de imponer.
Para lograr su eliminación del voto preferencial, tiene que ver más democracia interna, que las autoridades del ONPE nunca se nieguen cuando le piden que realicen un proceso interno para elegir a sus autoridades y en forma especial de los candidatos al congreso. Hay que respetar la opinión del pueblo, que es la voz de Dios. (Por: Mg. Jorge Apolitano Rodríguez).