Desde el 2012, la Unidad Ejecutora 007: Marcahuamachuco, del Ministerio de Cultura, ejecuta proyectos de inversión pública que permiten la conservación y restauración de los edificios que conforman el Complejo Arqueológico Marcahuamachuco.
La tarea que desarrolla esta Entidad es ciertamente compleja, sobre todo si consideramos que tiene que trabajar también por cambiar la mentalidad de los pobladores que viven en los alrededores del sitio y que, por décadas, utilizaban estos terrenos para la siembra y pastoreo.
Ahora, con la recuperación de tres edificios (Las Torres Rectangulares, Monjas B y Monjas D), Marcahuamachuco va mostrando todo su esplendor gracias al trabajo realizado por los profesionales de la Unidad Ejecutora conjuntamente con comuneros de la localidad. Éstos últimos ven ahora con esperanza un cambio en sus vidas con lo que puede significar el desarrollo de la actividad turística en el lugar.
El responsable de la UE Marcahuamachuco, Marco Rosas Rintel, resaltó uno de los objetivos que persiguen los programas de participación ciudadana que forman parte de cada uno de los proyectos que ejecuta esta Entidad.
“La UE tiene como uno de sus principales objetivos mejorar las condiciones de vida de la población aledaña a los sitios arqueológicos. Este hecho que se logra de dos maneras: primero, ofreciendo empleos directos durante la ejecución de los proyectos y, segundo, integrándolos en actividades de atención a los visitantes y mantenimiento y resguardo de los sitios una vez que su puesta en valor ha concluido”.
Rosas Rintel precisó que la tarea central asignada a los antropólogos que integran los proyectos es “convencerlos (a los pobladores) de la importancia de preservar el patrimonio arqueológico de la región y comprometerlos a que asuman un rol activo en la protección de los sitios”.
Durante la ejecución de los proyectos, pobladores locales son contratados para participar en las labores de conservación de estructuras arqueológicas. Todos ellos son instruidos en técnicas modernas de conservación, que incluyen limpieza de paramentos, preparación de morteros estabilizados, sellado de grietas, restitución de partes perdidas de muros, entre otras. Incluso, en algunos casos, “ellos mismos aportan propuestas basadas en su conocimiento tradicional de construcción de viviendas”, sostuvo el responsable de la UE.
En los cerca de 10 meses de ejecución de proyectos, se generaron más cerca de doscientos puestos de trabajo, los cuales fueron ocupados por pobladores de las comunidades de Marcahuamachuco, Coipín y Urpay.
Isabel Cerna
Trabajador Proyecto Monjas D
Comunidad de Marcahuamachuco
“La Unidad Ejecutora está trabajando muy bien con nosotros, con los integrantes de esta comunidad. Antes éramos guardianes y cuidadores, ahora estamos trabajando en los proyectos de la comunidad.”
Paulo Otiniano
Trabajador Proyecto Monjas B
Comunidad de Marcahuamachuco
“Trabajé en arqueología y he aprendido mucho. Tenemos que cuidar nuestro complejo y no maltratarlo. Que vengan más proyectos para que quede bonito”.
Pedro Anticona
Trabajador Proyecto Monjas B
Comunidad de Marcahuamachuco
“Marcahuamachuco es maravillosos para nosotros, nos sentimos contentos y esperamos seguir teniendo trabajo. Nosotros respetamos todo lo que nuestra Unidad Ejecutora nos ha dado a conocer y por ese lado siempre cuidaremos nuestro complejo. Esto es lo nuestro y, más aún, como marcahuamachuquinos que somos, tenemos que cuidarlo para que haya más trabajo y sea recursos para nosotros mismos”.
Pablo Anticona
Teniente Gobernador
Comunidad de Marcahuamachuco
“Nos sentimos contentos y agradecidos porque beneficia la economía de nuestros hogares y nos ofrece la posibilidad de tener un cambio de vida. Necesitamos este cambio porque la agricultura tiene que agotarse acá para darle una oportunidad a nuestro complejo de que tenga un desarrollo turístico y que no se quede oculto como antes. Esperamos que nuestra Unidad Ejecutora tenga la opción de continuar con buenos proyectos para que nosotros seamos también los beneficiados”.
