Padres centenarios más longevos de Pensión 65 viven en Ayacucho y Apurímac

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Padres centenarios mas longevos de Pensión 65

 

 

Trabajaron para sacar adelante a su familia, fueron un ejemplo para sus hijos, pero al llegar a la última de etapa de sus vidas no recibieron la protección del Estado hasta que se convirtieron en usuarios de Pensión 65. Ellos son los hombres más longevos de sus regiones, estos padres centenarios celebrarán su día con la certeza de que ya no están solos y que todo su esfuerzo encontró al fin una recompensa.

 

Con 116 años de edad, Filomena Taipe es la mujer más longeva del Perú y la usuaria de Pensión 65 de mayor edad, pero según el padrón marzo – abril del programa social, entre los 424 adultos mayores que superan los 100 años, 118 son hombres y la mayoría de ellos vive en Ayacucho, Apurímac, Huancavelica y Puno.

 

Los momentos más felices de Venancio

 

A sus 113 años, don Venancio Mendoza Gamboa todavía tiene muy presente en la memoria las celebraciones de su cumpleños y del Día del Padre en su humilde casa del distrito de San Juan Bautista, provincia ayacuchana de Humanga.

 

Recuerda que en esas fechas especiales sus hijos le dedicaban palabras de afecto muy emocionantes o algún regalo que podía ser pequeño pero era muestra de todo el amor que sentían por él.

 

“El momento más feliz que he vivido es cuando mi hijo mayor  ya jovencito me regaló una chaquetita nueva por el Día del Padre. Me sentí feliz porque mi hijo se acordó de mí y demostró todo su cariño”, dice emocionado don Venancio, quien cuenta con orgullo que tiene siete hijos, 38 nietos y 42 bisnietos.

 

Desde hace unos años don Venancio vive con María, una de sus hijas menores, y en casa el dinero siempre fue un problema, porque nunca alcanzó para comprar toda la comida necesaria. “Yo ya me sentía una carga para mi hija y su familia, y ya no puedo trabajar hace muchos años, pero hace más de un año ya recibo mi pensión y puedo comprar mi comida y mis medicinas cuando necesito”, explica este centenario que podría ser el hombre más longevo del Perú.

 

La fuerza de don Pablo

 

Haquira está ubicado a siete horas de la ciudad de Abancay, en la provincia apurimeña de Cotabambas, y es en este lejano distrito donde vive Pablo Condori Sapacayo, quien tiene 111 años de edad y es usuario de Pensión 65 desde que se creó el programa social en octubre de 2011.

 

Don Pablo cuenta que gracias a ser usuario de Pensión 65 ahora puede acceder a atenciones médicas gratuitas en la posta médica de su distrito. “Desde que me dan mi Pensión 65 también tengo mi SIS, y me atienden gratis, los médicos revisan mis rodillas y mi presión alta, me dan las pastillas para tratar mi enfermedad”, precisa.

 

Dice que en su familia hay algunas personas longevas, “aunque ellos recién tienen 100 años y ya caminan con bastón, no como yo que ahora por las rodillas ya no puedo caminar tanto como antes”. Don Pablo afirma que su pensión la utiliza en alimentarse mejor y que por eso se compra carne, pescados y frutas.

 

“La verdad que no pensaba nunca en recibir una pensión porque siempre han tenido abandonados a los más viejos. Hemos trabajado toda la vida por nuestros hijos y nuestras familias, y nunca nos reconocían nada, pero ahora sí se preocupan por nosotros”, sostiene Pablo.

 

El Estado se acerca a Yarumayo

 

Cuando don Modesto Falcón se enteró de que podía acceder a una pensión que lo iba a ayudar a tener una mejor calidad de vida, no contaba con un documento de identidad ni sabía cuán necesario era tener DNI.

 

A inicios de 2012, a don Modesto le llegó la buena noticia de que el Estado se acordaba por fin de los adultos mayores más pobres del país, pero no contaba con Documento Nacional de Identidad, uno de los requisitos para ser usuario de Pensión 65.

 

“Cuando visitaron nuestros casas aquí en Huilli para saber quién podía recibir la pensión, yo no tenía mi DNI, nunca lo había sacado y no había pasado nada porque nunca lo necesité. Luego me explicaron que tenía que sacarlo para que me puedan dar mi pensión”, indica Modesto, quien vive en el centro poblado de Huilli, en el distrito huanuqueño de Yarumayo.

 

Gracias a las coordinaciones entre el programa social y RENIEC, don Modesto obtuvo su DNI luego de unas semanas y pudo acceder a la subvención económica bimestral de 250 nuevos soles, y además se pudo afiliar al SIS para recibir atenciones médicas gratuitas.

 

“Ahora con mi pensión me compro leche, carne y frejolitos que me gustan. Yo sufro de la próstata y me atienden en la posta de Yarumayo, nunca me habían revisado los médicos pero ahora hasta me dan pastillas para mi enfermedad”, explica don Modesto.

 

Las historias de Venancio, Pablo y Modesto permiten entender cómo es que la subvención económica bimestral que entrega Pensión 65 ayuda a cambiar la calidad de vida de los adultos mayores en extrema pobreza de todo el territorio nacional. Muchos de estos padres centenarios, además de poder alimentarse mejor, ahora acceden a atenciones médicas gratuitas que permiten tratar las enfermedades que los aquejan hace muchos años.

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