La Ley de Reforma Laboral Juvenil parece una casual o inteligente cortina de humo ¿Acaso habremos pisado el palito? Esta “ley parche” o “analgésica” sólo se enfoca en el efecto de un problema, la informalidad laboral, más no, en la causas que generan ello.
Por ejemplo, ¿qué es primero? ¿Ponerse los calcetines o los zapatos? la respuesta está por demás o como los jóvenes dirían “obvio microbio”, los calcetines. Entonces basándonos en esta lógica ¿qué es primero? ¿La formalización del negocio o la formalización laboral?
Obvio que primero es la formalización del negocio para recién sobre esa base, poder contratar personal con planilla electrónica porque sin esta, no puedes «beneficiar» a los jóvenes de 18 a 24 años de edad, según la popularmente llamada “Ley Pulpin”.
Por tanto, ¿cómo esta Ley favorecerá la formalización de millones de MYPE informales, cuando los negocios dedicados al comercio y servicios no utilizan planilla electrónica? O más aún, ¿Cómo se pretende la formalización laboral, si antes no se ha formalizado el negocio?
Esta Ley de Reforma Laboral para los jóvenes, abre un portón para que las pocas empresas ya formales se beneficien con la reducción de costos laborales, pero con las Mype semi formales y las informales no sucederá lo mismo, porque primero tendrán que ser totalmente formales.
Reconozco que mi voto fue a favor. Por tanto, apoyo a que la mal llamada “Ley Pulpin” sea revisada durante un tiempo prudente para replantear cuáles serán los beneficios y quiénes, sus beneficiarios o de lo contrario tendría que ser derogada.
Considero que 180 días son suficientes para lograr un replanteamiento, y evidenciar a los jóvenes que esta Ley si les generaría mayores oportunidades tras unos cambios. Igualmente, se deberá demostrar cómo facilitarán la formalización del negocio de las MYPE porque todo es en paralelo.
Por: Ángel Neyra Olaychea,
Ex presidente de la comisión de Producción del Congreso