Hace 33 años, el 2 de abril de 1982, empezaba la Guerra de las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur, un conflicto bélico entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que tuvo lugar en las islas Malvinas. Fue un enfrentamiento que no tuvo declaración oficial de guerra por ninguna de las dos partes y se desarrolló fundamentalmente entre el 2 de abril, día del desembarco argentino en las islas, y el 14 de junio de 1982
Para conmemorar la fecha, la británica Jackie Cobell, de 60 años, y el argentino Matías Ola, de 30 años, cruzaron las aguas heladas del estrecho de San Carlos que separa la Isla Soledad de la Gran Malvina, las dos principales islas que conforman el archipiélago, como un gesto de paz entre ambos pueblos.
Los poco más de dos meses de guerra costaron la vida a 649 militares argentinos y a 255 efectivos británicos. A eso se sumaron extensas pérdidas económicas. Desde aquel momento, las relaciones entre Buenos Aires y Londres no han encontrado un punto de acuerdo por la soberanía de las islas.
«En muchas ocasiones sentís que existe la enemistad entre nuestro pueblo, entre Inglaterra y Argentina. Cuando llegamos a las islas, inmediatamente supimos que el objetivo de nadar por la paz era necesario», explica el nadador argentino, Matías Ola.
En total fueron 2 horas 37 minutos de una tarea coordinada entre Cobell y Ola. En total tuvieron que nadar 6 kilómetros, cuando la distancia en línea recta es de 4,6 kilómetros, en unas aguas que no superaban los 6ºC y sorteando olas que alcanzaban hasta los 2 metros de altura.
Los excombatientes de la guerra ven con buenos ojos este tipo de iniciativas, aunque advierten que deben ser un puntapié para iniciar el diálogo diplomático que Argentina reclama desde hace décadas.
El Perú: aliado histórico de Argentina
Durante el conflicto bélico, y a raíz de la inmediata ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos estados beligerantes, Perú representó los intereses diplomáticos de Argentina en Reino Unido y, a su vez, Suiza representó los intereses diplomáticos del Reino Unido en Argentina. Así, los diplomáticos argentinos destacados en Londres se convirtieron en diplomáticos peruanos de nacionalidad argentina y los británicos en Buenos Aires, diplomáticos suizos de nacionalidad británica.
Durante el transcurso del conflicto bélico, los movimientos del Servicio de Inteligencia británico sobre la Embajada peruana en Londres y sus funcionarios diplomáticos conllevaron como respuesta numerosos mensajes de distracción.

El Estado peruano nunca ha reconocido oficialmente la ayuda militar a Argentina pero se sabe de las acciones de inteligencia, el envío de una docena de aviones Mirage M5-P, en ese entonces casi nuevos eludiendo radares chilenos que actuaban apoyando a inteligencia británica; además de: pilotos, instructores (como el mayor FAP Aurelio Crovetto), pertrechos militares, misiles y medicinas. Los citados aviones fueron «vendidos» a Argentina a dos millones de dólares cada uno en plazos muy amplios aunque su precio era de veinte millones de dólares por avión.
Perú fue uno de los pocos aliados de Argentina que la apoyó abiertamente durante el conflicto (hoy en día se habla de un apoyo extra de pilotos y de más misiles Exocet por parte del Perú hacia Argentina), también es un hecho que Perú movilizó su fuerza naval hacía el sur de su frontera ante una eventual intromisión de Chile a favor del Reino Unido.
Hacia el 9 de abril, el Reino Unido había logrado el pleno apoyo de la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea), la OTAN, la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la ONU. Surgieron entonces propuestas de paz por parte del Secretario General de las Naciones Unidas, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, y del Presidente Peruano Fernando Belaúnde Terry.
Fernando Belaúnde Terry, buscó la paz
Tras el fracaso de las negociaciones auspiciadas por Washington, Belaunde llamó a Ronald Reagan para expresarle su preocupación. Reagan lo puso en contacto con su secretario de Estado, el general Alexander Haig. Según el libro Malvinas…, Haig le pidió que se comunicara con Leopoldo Galtieri (dictador argentino en aquella época) para proponerle una salida diplomática. “Presidente, yo soy un militar”, le explicó. “Los ingleses vencerán. Han enviado cien buques y si les hunden uno mandarán tres en su reemplazo. Si les bajan un avión, mandarán cuatro”.
Fernando Belaunde y Alexander Haig trabajaron una propuesta de siete puntos, entre ellas el cese de las hostilidades, el retiro simultáneo de las fuerzas, la presencia de representantes de cuatro países amigos para cogobernar temporalmente las islas (Perú y Brasil por Argentina, Estados Unidos y Alemania Occidental por Gran Bretaña) y el establecimiento de un plazo, el 30 de abril de 1983, para llegar a un acuerdo definitivo sobre el futuro del territorio en disputa.

El mandatario peruano pasó todo el domingo 2 de mayo en comunicaciones telefónicas con el general Galtieri, con el canciller argentino Nicanor Costa Méndez y con el propio Haig. Las conversaciones se entramparon porque los ingleses se negaban a que en el acuerdo se dijera que se reconocería los “puntos de vista” de los habitantes de las islas y planteaban que en su lugar se hablara de “deseos e intereses”.
Esa tarde, un submarino de la Armada británica lanzó un torpedo contra el General Belgrano, un buque crucero argentino de más de mil tripulantes. Murieron 323 personas, Galtieri estaba reunido con su canciller cuando recibió la noticia. La Junta Militar argentina, sedienta de venganza, decidió, de inmediato, echar la propuesta peruana al tacho.
El hundimiento del ARA General Belgrano se produjo el domingo 2 de mayo de 1982, durante la Guerra de las Malvinas, a consecuencia del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror. El ataque causó la muerte de 323 argentinos —prácticamente la mitad de las bajas de ese país en todo el conflicto y se conoce como el único caso de un barco hundido en guerra por un submarino nuclear

Fuente: RT, La República