(CARETAS).- El martes último, el congresista José León Rivera, vocero de la bancada de Perú Posible, viajó a Trujillo para sostener reuniones con miembros de su partido y desde esta ciudad volvió a esgrimir el argumento central de su defensa.
“Alquilé mi casa de Huanchaco a una mujer y esta mujer ha acogido presumiblemente gente que está metida en este tipo de negocios (el narcotráfico). Es ella la que está vinculada a estos delitos”, declaró León.
La mujer acusada por el parlamentario es Lucía Magdalena Villavicencio Ruiz, de 41 años, natural de Pacasmayo y domiciliada en un humilde predio del pueblo joven de Las Lomas II, manzana 65, lote 4, en Huanchaco.
León aseguró que arrendó a Villavicencio su residencia de dos plantas –ubicada en la avenida La Rivera No 340, en la zona más exclusiva de Huanchaco– por tratarse de una “persona que parecía de total confianza”.
“El contrato de arrendamiento lo suscribieron mi señora (Gladis Alva de León) y la señora Villavicencio”, declaró León a CARETAS. “El alquiler era de 1,200 dólares más 60 dólares al mes. Este último monto iba a la SUNAT.
León admitió a esta revista que, entre abril y julio de este año, acudió cinco veces a la casa de Huanchaco y que producto de aquellas visitas se percató de que en su vivienda vivía en realidad el narcotraficante mexicano Rodrigo Torres, alias ‘LIC’ o ‘Licenciado’, el capo de las 7.5 toneladas de cocaína de Huanchaco, el cargamento de droga más grande jamás intervenido en el Perú.
Según reveló León en una entrevista grabada con CARETAS, conversó en dos ocasiones con el narcotraficante mexicano sobre diversos temas, entre ellos la seguridad ciudadana, y aseguró que este le dio “buena impresión”.
Hasta hace algunos días, el paradero de Villavicencio, sindicada por la Policía como la empleada de limpieza del capo mexicano, era un misterio.
Apareció recientemente y acompañada de un abogado se presentó a la Policía para rendir su primera manifestación, según fuentes de la Fiscalía.
En este primer interrogatorio, la testigo Lucía Villavicencio reveló que su verdadero jefe era el narco mexicano Rodrigo Torres, que el contrato de alquiler que suscribió con la esposa del vocero de Perú Posible fue “simulado” y testificó que el congresista José León supo siempre que el verdadero inquilino de su casa de Huanchaco era el capo mexicano de las 7.5 toneladas.
ADMINISTRADOR CONVICTO
Villavicencio declaró que el contacto entre ella y el capo mexicano fue Santiago Alexander Olea Bernales, quien –de acuerdo al propio congresista León– es el administrador de sus bienes y propiedades en La Libertad.
Olea, de 36 años, es uno de los hombres de mayor confianza del vocero de Perú Posible. Es oriundo de Pacasmayo y tiene un pedigrí de cuidado.
León lo llama afectuosamente “Álex”.
En el 2006, según fuentes del Poder Judicial, la Sala Penal Liquidadora de La Libertad lo sentenció a 15 años de prisión por el delito de robo agravado, de acuerdo con el expediente 631-2005. Se desconoce cómo obtuvo su libertad y en qué circunstancias fue nombrado administrador de la fortuna de León.
Según Villavicencio, es Olea quien llevó al capo mexicano a la casa de playa de Huanchaco, con el consentimiento del congresista León.
‘LIC’ buscaba una residencia cerca del mar y que se le garantice privacidad.
Villavicencio declaró que firmó el contrato de arrendamiento porque así se lo pidió Olea. “Fue un trato simulado”, confesó, de acuerdo con fuentes de la Fiscalía que tuvieron acceso a sus primeras declaraciones. Su verdadero trabajo consistía en limpiar la casa de Huanchaco y atender al narco tres veces por semana.
Un nuevo video de vigilancia obtenido por CARETAS la muestra regando los jardines de la casa de León. Adentro descansaba su patrón: ‘LIC’.
Por las noches botaba la basura del mexicano que era recogida por policías antinarcóticos que vigilaban la vivienda desde finales de mayo de este año.
Villavicencio declaró que el vocero de Perú Posible siempre supo que el verdadero arrendatario de su casa de Huanchaco era el narco mexicano. Cuando el congresista visitaba a Torres era ella quien lo hacía pasar.
En algunas ocasiones, relató la empleada de limpieza, Olea la llamaba a su celular y le pedía que ponga en la línea al capo mexicano Torres para que hable con el congresista. Ella ha proporcionados a las autoridades los números telefónicos desde donde el administrador del parlamentario la llamaba.
Fuentes del Ministerio Público confirmaron que en la casa de Huanchaco se ha encontrado documentación que conecta al mexicano con León. Los documentos se encuentran lacrados y serán analizados en los próximos días.
CARETAS se comunicó por teléfono con una asesora del vocero de Perú Posible y se le solicitó una entrevista con León. No hubo respuesta.
Esta revista también llamó al celular del administrador de las propiedades del parlamentario, Santiago Alexander Olea, quien se negó a declarar.
El fiscal contra el crimen organizado Manuel Castro formalizó investigación preparatoria contra 11 personas, entre ellas los mexicanos Rubén Larios, Joseth Gutiérrez y el inquilino de la casa del congresista: Rodrigo Torres, ‘LIC’.
El vocero de Perú Posible quedó en calidad de testigo, pero la primera declaración de Lucía Villavicencio lo complica seriamente porque indica que el congresista habría mentido y ocultado información a las autoridades.
Aún no hay fecha del interrogatorio a León. Su versión será confrontada con el testimonio de Villavicencio y también con la declaración de su administrador, el exconvicto Santiago Alexander Olea, según fuentes fiscales.
EL CAPO DE HUANCHACO
Los investigadores del caso afirman que el prófugo capo mexicano dirigía su organización desde la casa de playa del congresista. Nuevos videos donde aparece por primera vez sin su mostacho de charro así lo revelan. Desde allí movía sus hilos para exportar toneladas de cocaína a Europa. No sabía que era vigilado por un puñado de 17 policías encubiertos del Departamento “A” de la División de Investigaciones Especiales (Divinesp) de la Dirección Antidrogas (Dirandro).
Existen indicios también de que el narcotraficante mexicano gozaba de mucha influencia en el Estado con contactos al más alto nivel que le agilizaban los trámites para montar la cobertura que necesitaba.
Un narcotraficante lo que busca finalmente es que se le garantice que podrá operar libremente, sin problemas. Y eso es precisamente lo que el capo mexicano ‘LIC’ logró en nuestro país hasta su fuga, el 29 de julio pasado: moverse con total libertad para exportar cocaína pura desde Huanchaco y acopiar el mayor cargamento de droga alguna vez descubierto en el Perú.
Lo que las autoridades judiciales deben establecer ahora es quiénes lo ayudaron a montar su multimillonario negocio y qué ofreció a cambio. (Escribe: Américo Zambrano)
