Las huelgas indefinidas de más de 40 días en EsSalud y más de 70 días en el MINSA, tiene como consecuencia más grave el daño a la salud de miles de peruanos y peruanas. Estos ciudadanos y ciudadanas se encuentran en una incertidumbre respecto a la atención de su enfermedad que resulta atentatoria contra sus derechos y por lo tanto inaceptable para la Defensoría del Pueblo.
El impacto por la falta de atención en los establecimientos donde se acata esta medida es grave e irreversible. La falta de atención en consulta externa (MINSA), así como la suspensión de las cirugías electivas (EsSalud y MINSA) viene ocasionando un daño a la salud y la integridad de las personas, que el Estado, pero también la sociedad, se encuentra en la obligación de salvaguardar.
No cabe duda que lo/as médico/as y enfermero/as son actores clave para el cumplimiento de los fines del sistema sanitario, su labor contribuye a garantizar el derecho a la salud de la población. Como lo señala la OMS, la atención sanitaria es un servicio en el que los recursos humanos personifican los valores del sistema: curan y atienden, previenen enfermedades y son el vínculo entre conocimiento y acción sanitaria.
Su derecho a huelga está reconocido por la Constitución, la cual ampara su ejercicio siempre y cuando guarde concordancia con el interés social, es así porque este derecho no es absoluto. Esto es lo que señala la Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo, (D.S. Nº 010-2003-TR) cuando prevé que en un contexto de huelga se debe garantizar la permanencia del personal necesario en los servicios esenciales para impedir su interrupción total y asegurar su continuidad.
En esa misma línea, el Tribunal Constitucional ha señalado que el derecho de huelga supone que su ejercicio es condicionado, en tanto no debe colisionar con los intereses de la colectividad que pudiesen verse afectados ante un eventual abuso de su ejercicio. Por lo tanto, una paralización de los servicios de salud de forma prolongada tiene como límite ya no solo las atenciones de emergencia sino toda atención necesaria para la recuperación de la salud de las personas.
Los reclamos de los gremios en huelga, no cabe duda, pueden ser legítimos. Es cierto también que nuestro sistema sanitario presenta muchos problemas y deficiencias. En más de una oportunidad la institución ha realizado recomendaciones por los problemas de acceso, la falta de recursos y por la falta de calidad de los servicios de salud. Precisamente por ello, las paralizaciones no hacen sino agravar y agudizar aún más esta situación.
En ese sentido, nuestra institución hace un llamado a las autoridades y a los gremios de los profesionales de la salud a asumir su responsabilidad frente a la población, especialmente, frente a las personas enfermas, frente a sus familiares y ante la sociedad, y sin perjuicio de seguir sosteniendo el indispensable diálogo y debate sobre sus pretensiones, se levanten las paralizaciones en EsSalud y en el MINSA en el más breve plazo. Ninguna paralización por más legítima que sea puede atentar contra los derechos de las personas por más tiempo.