Informalidad e instalaciones eléctricas en mal estado sigue siendo preocupante.
El cierre del centro de abasto autogestionario La Hermelinda de Trujillo será por sectores y de manera consensuada con los comerciantes a fin de garantizar la seguridad de vendedores y compradores que a diario llegan a ese mercado.
La primera área a ser cerrada será, por lógica, donde se produjo el siniestro el 10 de noviembre y que ha sido declarada de alto riesgo, según anunció el gerente de Defensa Civil y Seguridad Ciudadana de la comuna, César Flórez Corbera, quien ayer debió haber recibido el informe de la Subgerencia de Defensa Civil sobre la situación en La Hermelinda.
Las instalaciones que existen actualmente serán consideradas inhabitables para que puedan ser demolidas y se pueda iniciar el proceso de cierre por zonas. Los comerciantes serán reubicados en espacios cercanos a La Hermelinda, considerados más seguros. Todo eso se definirá en la reunión del comité multisectorial conformado por diversas instituciones de Trujillo.
Flórez Corbera afirmó que en la zona donde se registró el incendio, que destruyó 250 puestos, las estructuras han sido sometidas a altas temperaturas y deben ser desmontadas. “Pueden colapsar en cualquier momento. El problema es que son espacios privados y no públicos. Ojalá los propietarios comprendan que deben salir de ahí”, acotó el funcionario.
Reconoció que la intervención no será fácil, ya que los comerciantes se resisten a salir de esa zona y por el limitado número de policías con que cuenta Trujillo para acciones de ese tipo de acción. “Queremos evitar cualquier confrontación”, puntualizó.
Alertó que si continúan las condiciones de informalidad, tugurización y conexiones eléctricas clandestinas en cualquier momento se puede desatar otra tragedia en el centro de abasto, como la registrada la semana pasada.
El secretario de la Federación Regional de Mercados, Fernando Reyes, calculó que casi el 100% de centros de abasto de la provincia son vulnerables a un incendio como el ocurrido en La Hermelinda.
“Nuestra gestión siempre priorizó la formalización de los comerciantes de los mercados, trabajando de cerca con ellos, buscando hacer realidad ese objetivo”, destacó la alcaldesa provincial de Trujillo, Gloria Montenegro Figueroa.
“La Hermelinda no fue un caso aislado. Es urgente intervenir y consensuar con los comerciantes para reordenar este centro de abasto, terminando con sus condiciones de precariedad y tugurización, permitiendo condiciones mínimas necesarias para el saludable expendio de sus productos y el establecimiento de los espacios públicos para libre tránsito”, acotó. (La República)