La falta de control de la venta de explosivos de alta peligrosidad usados por la minería ilegal en Huamachuco, provincia de Sánchez Carrión, tuvo un desenlace fatal.

Los menores habrían encontrado el explosivo y trataron de encenderlo desatando la tragedia en la calle Tacna, sector Cumbicus, en la ciudad de Huamachuco. La fuerte detonación hizo volar por los aires a ambos primos.
Debido a la fuerza explosión perdió la vida de forma inmediata Jolvin (11) y su cuerpo salió volando quedando destrozado en medio del campo.
Mientras que, Julián (12) quedó con los brazos y piernas graves, fue trasladado a Trujillo, quién no resistió a la operación y falleció esta madrugada en el Hospital Belén de Trujillo
Alerta
Hace unos días, la PNP advirtió que traficantes de explosivos aprovechan nuevas rutas para trasladar la ilícita mercadería a las zonas donde proliferan operaciones mineras ilegales en Sánchez Carrión. Los explosivos llegan a su destino para aumentar el número de socavones, así como la exploración y extracción ilegal del material aurífero sin cumplir los protocolos de seguridad y sin tener autorización.
Es en el cerro El Toro en esta provincia, donde llega gran parte de esta mercadería ilícita. Los agentes policiales habían sido alertados del incremento de transportes de carga en el caserío de Shiracmaca, una de las zonas que se ha convertido en refugio de estas organizaciones para ocultar explosivos como cartuchos de dinamita, fulminantes, así como químicos por pedido de los mineros ilegales.
Ante ello, el fin de semana los efectivos policiales llegaron hasta Shiracmaca para iniciar una serie de inspecciones tras ser alertados que en dos viviendas, aparentemente humildes, se habían almacenado seis mil cartuchos de dinamita e igual cantidad de fulminantes para utilizarse en las exploraciones y pozas de procesamiento ilegal de mineral. Sin embargo, al llegar la mercadería ya había sido transportada a otro lugar.
En abril, una intervención policial conjunta con el Ejército, puso al descubierto que estas mafias utilizaban a dos ancianos para ocultar dos toneladas de explosivos e insumos químicos de alta peligrosidad, convirtiendo el caserío en una bomba de tiempo. La población pide justicia y frenar estas mafias mineras.