Tras un camino irregular y solitario se encuentra uno de los mejores proyectos de reciclaje de los últimos años. Los traperos de EMAÚS recorren la ciudad de Trujillo diariamente desde hace 10 años recogiendo todo tipo de ‘basura’ que puede ser reciclado de alguna manera.
Cesar Arellano Timaná, gerente de esta institución y experto en reciclaje, camina por su oficina repleta de diversos objetos antiguos mientras da órdenes a su secretaria sobre las zonas donde será la recolecta del día.
Esta y otras actividades son muy comunes en el día a día. La clasificación de objetos para reciclar es la actividad principal de esta organización. Para ellos el reciclaje es la manera más fácil de poder ayudar al mundo y a la conservación del medio ambiente. Reciclar papel, plástico y lata, ha hecho de esta actividad su estilo de vida. “Hay muchas personas que trabajan para Emaús actualmente, personas que antes eran recolectores del botadero el milagro o que iban de casa en casa para poder sobrevivir”, comenta Cesar Arellano.
Sin embargo y a pesar que de muchos de los antiguos recolectores del botadero ahora trabajan formalmente para EMAÚS, aún hay mucha gente que trabaja informalmente en este botadero. “Aunque no lo crean, la recolección de material reciclable es un negocio muy rentable, este es el motivo por el cual no hemos podido eliminar la recolección informal”, explica un poco triste observando una vieja cámara fotográfica que se encontraba en su escritorio.
La reparación de objetos recolectados es otra actividad que realiza esta institución. Intentan salvar todo los objetos que se pueda para que otras personas puedan hacer uso de estos. “Nosotros nos encargamos de reparar todos los objetos que se puedan para así poder ponerlos a la venta del bazar popular o donarlos a personas que han sufrido algún desastre y han perdido todo”, menciona mientras se dirige hacia un camino irregular de piedras que lleva al lugar donde hacen las reparaciones.
Para esto EMAÚS brinda formación técnica a personas que requieren aprender un oficio a fin de que puedan insertarse posteriormente al mercado laboral. Entre los talleres que dicta se encuentra carpintería, indumentaria del vestido, electrónica, computación, soldadura y cosmetología. Todo esto a un precio muy bajo, debido a que sus usuarios son generalmente personas de bajos recursos económicos. De esta manera estas personas se dedican muchas veces a la reparación de los objetos en desuso para su posterior venta. “Muchas de las personas que te terminan de estudiar en nuestra institución se quedan trabajando para EMAÚS”, indica el gerente. (Por: Kristhiel Saavedra Noriega).