Jóvenes universitarios le dijeron no a la contaminación sonora

Sin duda, uno de los graves problemas que viene afrontando la ciudad de Trujillo, es la contaminación sonora. Para tratar de entender cómo el exceso de sonido puede afectar nuestra salud, así como las condiciones normales en determinadas zonas, la Escuela de Ingeniería Ambiental de la Universidad César Vallejo, realizó una serie de actividades destinadas a combatir y disminuir los altos índices de ruido.

La Mg. Magda Rodríguez Yupanqui, Directora de la referida escuela indicó que para cumplir con  las metas trazadas se dictó un interesante taller denominado “Efecto y legislación de la Contaminación sonora” dirigido a los alumnos de la Escuela de Ing. Ambiental. Asimismo, se disertó  sobre  la importancia del marco legal que regula y establece los límites máximos permisibles de los niveles de ruido.

Los temas abordados fueron expuestos por reconocidos especialistas como: Mercedes López García, Vicerrectora de la Calidad de la UCV y Ex Gerente del Servicios de Gestión Ambiental de Trujillo (SEGAT) y Danny Mejía Pardo, representante de la Oficina de Fiscalización y Control Ambiental.

Seguidamente, se realizó  un control y monitoreo de los niveles de ruido en puntos críticos de la UCV, como son las avenidas Larco y Paujiles. Según lo señalado por la Directora  de la Escuela Ingeniería Ambiental de la UCV, Magda Rodríguez Yupanqui, la presión sonora existente supera los límites máximos permisibles en  zonas urbanas y ni que decir de las zonas industriales.

El  excesivo ruido no solo  podría originar  trastornos fisiológicos en la población, sino también  psicológicos. En este sentido la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera como límite o nivel  deseable de presión sonora  50 decibeles, agregó la autoridad universitaria.

El programa de control y monitoreo de la contaminación sonora propuesto permitió orientar a los conductores respecto al uso adecuado del claxon, así como  fiscalizar  el cumplimiento de la ordenanza Municipal N° 008 – 2007 – MPT, que estipula respetar la calidad ambiental acústica.

Finalmente las acciones en contra del ruido molesto, concluyeron con una campaña de sensibilización a la población. La participación de los jóvenes universitarios en esta actividad fue muy importante, pues a través de carteles y otros anuncios se comprometieron a realizar planes de acción, prevención y control de la contaminación sonora.

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