Iglesia trujillana presente en canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII

En Trujillo se oficiará solemne misa de acción de gracias a las 11:00 am.

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Con la presencia de un nutrido grupo de laicos y sacerdotes trujillanos guiados por el Arzobispo, Mons. Miguel Cabrejos Vidarte OFM., la Iglesia trujillana formará parte de la solemne e histórica ceremonia de Canonización de los beatos Juan Pablo II y Juan XXIII, presidida por el Papa Francisco este domingo, a las 3:00 am. (hora peruana), en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, Roma.

 

Será en el marco de la Fiesta de la Divina Misericordia, donde nuestros hermanos compatriotas se unirán en oración y alegría a los cerca de cinco millones de peregrinos de todas partes del mundo que arribarán a este momento cumbre para la Iglesia Católica.

 

“Es trascendente e histórico porque el Papa Francisco canonizará a dos grandes hombres contemporáneos nuestros, Juan XXIII y Juan Pablo II. Muchos de nosotros hemos conocido en vida y hemos tratado con Juan Pablo II, ahora elevado a los altares por su testimonio de vida”, comentó el Arzobispo de Trujillo, Mons. Miguel Cabrejos.

 

Sobre su cercanía con Juan Pablo II, el prelado, dijo: “Conocí de cerca a Juan Pablo II cuando fui presidente de la Conferencia Episcopal Peruana por dos periodos. Tuve la gracia y alegría de conocerlo y conversar muchas veces con él y eso para mí fue un gozo; además él fue quien me hizo Obispo Auxiliar, luego Obispo Castrense y Arzobispo de Trujillo”, reconoció el prelado .

 

El mundo aún tiene el vivo recuerdo del “Papa Peregrino”, sobre todo los fieles de Trujillo, en donde Juan Pablo II dejó una imborrable huella, ordenando a seis sacerdotes trujillanos (en Lima), visitando nuestra ciudad (descansó en la curia del Arzobispado) y presidiendo una solemne y multitudinaria Misa, en el -hoy llamado- Óvalo Papal, a los pies de la “Inmaculada Virgen de la Puerta” de Otuzco.

 

PASOS.

 

Declarar a una persona santa es un proceso largo que suele prolongarse durante años y que comienza en la diócesis del candidato a santo, cuando el obispo diocesano y el Postulador de la Causa presentan un informe sobre su vida y virtudes. La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, se encarga de examinar al candidato que primero pasa a ser Siervo de Dios (introducen la causa para su proceso de beatificación), luego Venerable (confirman la heroicidad de sus virtudes), seguidamente, Beato ( comprobarle un milagro por su intercesión) y finalmente Santo ( Comprobarle otro milagro por su intercesión).

 

“El primer milagro de Juan Pablo II fue la curación de una religiosa que padecía el Parkinson de grado extremo, el segundo fue curar de aneurisma cerebral  a una mujer en Centroamérica”, recordó el pastor de la grey trujillana.

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