En días pasados el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI), publico un estudio que revela que el 85.6% de compatriotas percibe que en los próximos 12 meses, pueden ser víctimas de algún delito. La cifra crece hasta el 87.1% en las ciudades con más de 20 mil habitantes como (Trujillo). Es de decir los peruanos no se sienten seguros ni en sus casas.
Realidad que nos hace reflexionar. La Policía Nacional tiene registradas 1,441 denuncias por violencia sexual solo entre enero y marzo de este año, lo que representa un incremento de 93 casos con respecto al mismo periodo del 2014. Cifras que preocupan a los ciudadanos.
El Estado (Gobierno), el Poder Legislativo, Poder Judicial y la ciudadanía deberíamos hacer algo para a acabar con este principal problema que es la delincuencia. Desde esta columna lanzo una propuesta, el “Modelo Singapur” que hace 15 años fue uno de los países más violentos y hoy es uno de los más seguros del mundo.
Singapur en 1960, era una de los países más violentos del mundo. Ocupaba uno de los lugares con el más alto índices de criminalidad, debido a su cercanía con Malasia y China, siendo uno de los lugares de mayor tráfico de drogas, lo cual era el pan de todos los días. Había impunidad y malos manejos del gobierno. Las mujeres no podían salir de su casa por miedo a ser abusadas sexualmente y después asesinadas. Era una ciudad sin orden y con un gran índice de tráfico de influencias, eso sin contar que era denominada una de las ciudades más sucias de Asia, y con un tremendo desorden vial.
En la década del 2.000 el terrorismo, apareció y los homicidios eran uno de los mayores problemas de inseguridad que tenía el país. Pero al llegar al poder en el año 2004, Lee Hsien Loong, hijo mayor de Lee Kuan Yew, se produjeron grandes cambios que se pueden catalogar como represivos y radicales, pues atacó fuertemente las drogas, la corrupción y las violaciones de mujeres, lo que produjo una reducción increíble de la inseguridad, siendo hoy uno de los países más seguro del Asia.
Hace 12 años en las cárceles había más de 500.000 presos, pero seis meses después, sólo quedaban 50. Se adopto la pena de muerte y el trabajo forzado para los criminales confesos, narcotraficantes y violadores probados siendo los más repetitivos condenados a muerte. Pero el gobierno fue más lejos todavía, se decretó que toda figura pública corrupta (políticos, policías, militares, etc.) fueran condenado a muerte (eso sí, siempre y cuando se cuenten con pruebas sólidas que los involucre).
Hoy Singapur, cuenta con los mejores centros educativos de Asia, y sus estudiantes por regla general hablan tres idiomas. Su Universidad Nacional ocupa el lugar número 30 entre las mejores universidades del mundo, según el Suplemento de Educación Superior del Times de Londres.
Para los ojos del forastero, y de algunos organismos de Derechos Humanos, el modelo que fue implantado es realmente restrictivo, y con tonos autoritarios en lo jurídico, pero estas medidas han logrado su objetivo, forzar un cambio de postura en la conducta del ciudadano, y crear valores entre la población que le den seguridad a sus habitantes. Goza internacionalmente de uno de los índice más bajo en criminalidad y violencia entre los países asiáticos y del mundo. Respecto a los delitos de abuso sexual y delitos menores, se permite publicar el nombre de los violadores, e incluso, televisar los juicios. Es común encontrar en las calles y parques de la ciudad, desde hace tres años, a “basureros vestidos con uniformes atípicos, que sólo llevan los delincuentes”, y que han sido condenados a limpiar la vía pública por delitos menores. Los diarios progubernamentales suelen además publicar el nombre y la fotografía de los acosadores sexuales condenados, junto con dibujos de sus fechorías. En otras palabras, los que delinquen saben lo que les espera, y estas acciones, impopulares para los derechos humanos, han servido para frenar la delincuencia en una de las zonas más conflictiva del mundo, en donde las drogas circulaban de forma abierta, pero hoy es un país seguro.
Es cierto que Singapur ha sido censurada por Amnistía Internacional, la cual reprocha el método de justicia empleado en este país para ejecutar a los delincuentes, el cual es la horca. Sin embargo, a los familiares de los condenados se les permite recoger el cadáver del ejecutado varias horas después del ahorcamiento, una vez emitido el correspondiente certificado de defunción. Actualmente Singapur es uno de los países más educado, prósperos y seguro del mundo, con la renta por capital de la más alta en Asia y en escala mundial, que otros muchos países.
No estoy de acuerdo con la aplicación de la pena capital en ninguna de sus formas. Pero si es necesario, habría que ejecutarlo para cambiar el modo de pensar de las personas que delinquen, asesinan, secuestran, violadores y los que cometen delitos menores deberían hacer trabajos de limpieza en las calles, canales y represas en los andes y la selva peruana. Es hora de trabajar señor Humala, la pelota está en su cancha con las facultades dadas por el Congreso. (Por: Mg. Jorge Apolitano Rodríguez).