PRIMERA DAMA: Urge limitar consumo de “comida chatarra” y educar a nuevas generaciones para consumo responsable

“Hoy, en el mundo conviven el hambre y la desnutrición con la obesidad y el sobrepeso, nuevos males asociados a la malnutrición. Todo ello como expresión de un sistema que privilegia el lucro, el consumismo desenfrenado y el individualismo por encima del bienestar, el bien común y la salud de las personas”, afirmó la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia, durante su presentación en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2).

Invitada por la FAO y la OMS en su calidad de Embajadora Especial de la Quinua para el Año Internacional de la Agricultura Familiar, Nadine Heredia señaló que, tras 22 años, todavía la malnutrición sigue siendo un tema central en el actual debate sobre la Agenda de Desarrollo más allá del 2015.

En tal sentido, señaló tres aspectos cruciales para avanzar en garantizar el derecho a la alimentación y la salud de las futuras generaciones: las familias agricultoras, promover hábitos saludables de alimentación y una revisión y mejora a las políticas comerciales que en su formulación actual, deja en algunos casos, atado de manos a los Estados.

Respecto de las familias agricultoras, la Primera Dama sostuvo que los gobiernos debe apoyarlas y, sobre todo, a las mujeres agricultoras, pues es una forma concreta de trabajar para garantizar la diversidad genética de las semillas y el mantenimiento de los conocimientos tradicionales, sin dejar de aprovechar los nuevos conocimientos que nos brinda la biotecnología.

Agregó que promover hábitos saludables de alimentación es una tarea pendiente en el campo educativo. “Nuestros niños y jóvenes están expuestos a una avalancha publicitaria que esconde el uso de ingredientes artificiales en proporciones que resultan dañinas para su salud, como azucares y grasas trans”.

Asimismo, sostuvo que urge en nuestras sociedades limitar el consumo de “comida chatarra” y educar a las nuevas generaciones para un consumo responsable, avalado por una legislación que proteja normativamente a la población del gran negocio de la alimentación empaquetada.

Asimismo, enfatizó que “hay que sumarse a las voces que reclaman una revisión y mejoras a las políticas comerciales que, en su formulación actual, deja -en algunos casos- atado de manos a los Estados, que tienen el deber de proteger la salud y bienestar de su población.

“Es necesario promover un sistema de comercio multilateral que sea abierto, no discriminatorio y equitativo, que ponga en el c‎entro de su preocupación a las personas, su salud, su derecho a la alimentación y a la vida plena sin utilizar los alimentos como instrumento de presión política o económica”, resaltó.

Asimismo, expresó su respaldo a la Declaración Política y al Marco de Acción, que se aprobarán en esta Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición y a las importantes medidas propuestas.

“Este es un trabajo de largo aliento, que compromete a los estados, a la sociedad civil, al empresariado y la cooperación, en un impulso adicional para la consecución de las metas. Sin olvidar que detrás de esas metas, de esos números, hay rostros e historias”, dijo.

Finalmente, recordó que, en los últimos tramos de las frías estadísticas, se encuentran los que viven más alejados, los indígenas, quienes tienen menor información, menor acceso a los recursos y servicios de sus Estados.

“Hay que evitar que la cultura del descarte los considere un porcentaje improbable de atender. A ellos, les debemos nuestro mejor esfuerzo”, concluyó.

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