Promueven programa a favor de los jóvenes de distritos de Trujillo

Ministerio del Interior y las Naciones Unidas.

El Programa Conjunto para la Seguridad Humana de Naciones Unidas logra importantes avances en favor de los jóvenes en riesgo y de las mujeres trabajadoras de las zonas populosas de El Porvenir, La Esperanza y Florencia de Mora, en la ciudad de Trujillo, región La Libertad.

Allí, el abandono del Estado favoreció el surgimiento del sicariato y la extorsión, delitos que hoy afectan a gran parte de nuestro país; y cuya reducción es una de las metas previstas en el Plan de los Cien Días en seguridad ciudadana que impulsa el Ministerio del Interior.

En ese marco, durante su reciente visita de trabajo, el titular del Interior, Carlos Basombrío, apreció la labor que dicha organización internacional realiza en el sector de Alto Trujillo, distrito de El Porvenir, con la Red Interdistrital de Mujeres Líderes, los jóvenes universitarios beneficiarios del proyecto, el Centro de Salud Mental Comunitario, las iniciativas de emprendimiento y la generación de ingresos.

Llamó positivamente la atención el éxito alcanzado por el Programa de Danza Urbana, diseñado como un mecanismo para prevenir la violencia juvenil a través de coreografías y la musicalización de la temática social propia de los adolescentes, a cuyos integrantes el titular del sector Interior felicitó.

Al respecto, Basombrío Iglesias expresó su entusiasmo con esta iniciativa de desarrollo social y comprometió los mayores esfuerzos de su despacho para que se fortalezca el trabajo conjunto entre Naciones Unidas y el Ministerio del Interior, a fin de que estas experiencias puedan replicarse hacia otros sectores de la región.

Impulso al desarrollo:

A través de una experiencia piloto en tres distritos de Trujillo (El Porvenir, La Esperanza y Florencia de Mora), el Programa Conjunto para la Seguridad Humana de Naciones Unidas impulsando un modelo autosostenible y multisectorial para reducir la criminalidad y, especialmente, la participación juvenil en actos delictivos, así como la violencia basada en el género y los crímenes violentos.

Este modelo tiene tres ejes principales:

La mirada en la juventud, que abarca la prevención del involucramiento juvenil en actividades delictivas, que incluye fortalecer las capacidades productivas, impulsar las estrategias de reinserción social, promover las medidas alternativas al encarcelamiento y tratar el consumo problemático de sustancias.

Ni una menos, cuyo objetivo es reducir la violencia basada en el género, lo que significa cambiar los patrones culturales y de tolerancia, sensibilizar y comprometer a las autoridades, y fortalecer los sistemas de protección y atención a víctimas.

Abordando el crimen, con la intervención en delitos graves; esto significa fortalecer los sistemas de inteligencia, recuperar el espacio público, promover la coordinación interinstitucional y controlar los medios de delito: armas, vehículos, entre otros. (Andina).

 

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