Mueren 300 aves marinas en Salaverry

Reportan 700 aves marinas muertas entre Salaverry y Huanchaco

 

Urgente campaña de recojo e incineración por parásitos que pueden infestar a niños y adultos.

 

El pelícano peruano es un ave de la familia Pelecanidae (Rafinesque, 1815) de tamaño grande (longitud: 152 cm, envergadura: 230 cm, peso: 7 kg), llegan a vivir 25-30 años y su madurez sexual lo alcanzan a los tres años de edad.

 

La mortalidad masiva de estas aves guaneras están directamente relacionadas principalmente con el calentamiento de las aguas superficiales del mar (Fenómeno “El Niño”) y debido a la sobrepesca de la “anchoveta” que es su alimento.

 

Se cuenta con antecedentes del “Niño” 1957-58, con mortalidad del 35 % de la población estimada en 28 millones de aves adultas y el 100 % de polluelos. En el “Niño” 1972 -73, la mortalidad alcanzó el 57 % de 6, 54 millones de adultos y 100 % de polluelos.

 

En el “Niño” 1982 – 83, prácticamente colapsó la población de aves guaneras pues de 6,01 millones se redujo a 0, 30 millones. Las mortalidades ocurrieron durante los meses de marzo y abril. También se reportaron mortalidad masiva de pelícanos en el mes de octubre del año 2007 y 2012, en la localidad de  Tumbes (Zorritos), Piura (Colán, Sechura y Parachique), muertes que fueron asociadas a los impactos de las exploraciones petroleras y también por intoxicación por derrames de petróleo.

 

En el norte del Perú a partir de la década del 2000, se vienen registrando mortalidades masivas de aves marinas, la más significativa se presentó en el mes de abril y mayo del 2012 y se repite ahora en el 2014 en los meses de abril y mayo, junio,  justamente cuando las condiciones de temperatura superficial del mar son cálidas y con el desarrollo del Fenómeno “El Niño”.

 

Son cerca de 300 aves muertas registradas solo en Salaverry, adicionalmente también se presentan muertes en las playas de Huanchaco y  Las Delicias. Desde la perspectiva de la salud ambiental del litoral marino, es urgente desarrollar campañas de recojo e incineración de las aves muertas pues éstas tienen ectoparásitos (“garrapatas, piojos, pulgas) y endoparásitos (anélidos o lombrices del género ASCARIS) que facilmente pueden infestar a los niños y personas que se encuentren en contacto en forma accidental.

 

No olvidar que cada hembra del nemátodo ASCARIS produce 250 mil huevos y los arroja en su deposiciones o deyecciones. En las actuales condiciones de desarrollo de “El Niño” las muertes por inanición de las aves continuarán por lo que se recomienda evitar mantener expuestas estos cadáveres que pueden desatar una zoonosis de consecuencias incontrolables.

 

Por Carlos A. Bocanegra García

Biólogo Pesquero, docente de la UNT.

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