Asesinan de un balazo a niño de 13 años en La Esperanza

Ladrón le disparó porque intentó defender a su padre comerciante durante asalto.

Foto: Satélite.

Foto: Satélite.

Un niño de 13 años, alumno del colegio Abraham Lincoln, murió ayer luego que un ladrón le metiera un certero balazo en el lado derecho del cuerpo, en un almacén de chatarra en el Alto Mochica (límite con La Esperanza). El menor había salido en defensa de su padre, a quien el criminal y otro individuo más encañonaron para robarle su dinero.

 

El asesinato se produjo a las 8:10 a.m. de ayer. Lino Layza Baca (42), padre del escolar, refirió que, tras entrar al almacén, (ubicado en la cuadra 4 de la avenida La Alameda), los facinerosos le apuntaron con un arma de fuego para despojarlo del dinero que creían que guardaba en sus bolsillos.

 

“Me decían que les entregue la plata, pero yo no tenía nada en ese momento”, dijo, para luego precisar que ambos hombres cubrían sus cabezas con la capucha de sus poleras y sus gorras.

 

Al ver que a su padre le estaban robando, el niño, de iniciales K. L. L., quien hasta ese momento había estado cortando leña, tomó un madero y se lo lanzó a los criminales desde una distancia de 20 metros, aproximadamente.

 

“Entonces uno de ellos le disparó; la bala le cayó en el lado derecho del estómago”, añadió Layza.
El impacto dejó al menor en el suelo, al pie de unos costales. Layza Baca corrió hacia él para intentar reanimarlo, pero lo encontró débil, al borde ya de la muerte.

 

“Solo dijo que le dolía bastante; después perdió el conocimiento. Enseguida lo llevamos al hospital Regional, pero falleció en el camino. Los médicos nos dijeron que llegó cadáver”, contó el acongojado papá.

 

Esta mañana, los restos del niño venían siendo velados en casa de unos parientes, a una cuadra de donde se produjo el crimen. Cabe precisar que el fatal episodio fue presenciado también por su madre, Antonia Laísa Rodríguez, de 37 años, y por su hermanita menor; ambas no podían dejar de llorar por semejante tragedia.

 

NO LOS DEJEN SUELTOS

 

Lino Layza, quien se dedica a la compra y venta de chatarra, recuerda a su hijo como un niño muy inteligente, hábil para los negocios, a pesar de su corta edad. “Creo que sabía mucho más que yo”, expresó ante el féretro con los restos.

 

A sus 13 años, el menor soñaba con ser empresario, y sin bien estudiaba en un colegio no escolarizado, Layza había pensado en cambiarlo de plantel el próximo año para que acabe la secundaria en uno regular.

 

“Estábamos juntando dinero para salir adelante. Este año iba a ser el último en el Abraham Lincoln porque ya habíamos pensado con mi esposa en enviarlo a otro colegio, pero esos delincuentes truncaron su vida. Era solo un niño, por Dios, por qué tuvieron que matarlo. Ahora solo pido que la Policía encuentre a esos criminales y los encierren, no merecen estar libres”, puntualizó. (Texto y foto: Satélite)

 

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