El viento y la tecnología transforman Cushuro, efectos sorprendentes de un plan piloto en un reportaje a más de cuatro mil metros.

Escribe Carlos Cerna Bazán

Cuando empezaron a construir la inmensa torre, todo el pueblo se concentró a poner el hombro. Que fue más que un titánico hombro. Se intuía que ayudaría a la llegada del progreso. Que acercaría Cushuro al futuro en forma de educación, dijo el director de la pequeña escuela bi-docente asentada en la parte más alta de los 4,200 msnm. Allí donde el viento “sopla a cien por hora” y el crudo frio y la altura resecan la piel.

El gigante poste y una vistosa aspa de material reciclado son parte de los 80 millones que ejecuta desde hace tres años en diversos campos de la investigación educativa la Universidad Nacional de Trujillo. Como parte de estos proyectos, gracias al canon minero de la antigua universidad norteña, se trabaja su primera etapa con el propósito de diseñar, construir e instalar, en zonas rurales de La Libertad, aerogeneradores de pequeña escala con un beneficio inmediato a los pobladores en extrema pobreza. Universidad, ciencia y desarrollo integrador, dice su ex Rector y gestor de la estrategia, Orlando Velásquez Benites.

El entusiasta profesor universitario Pablo Aguilar Marín, experto en mil proyectos sostenibles y de energía amigable, de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, es el investigador responsable del proyecto. Señala el buen Pablo que hay necesidad de diversificar las fuentes de generación de energía debido al agotamiento de combustibles fósiles y a que el cambio climático puede disminuir sensiblemente los recursos actualmente disponibles.

Los dice: “Las compañías de distribución eléctrica poseen áreas de concesión concentradas en pequeñas zonas alrededor de centros urbanos. Están obligadas a satisfacer las solicitudes de servicio solamente en un espacio de cien metros de la red existente”.

Por otro lado, sustentó sus afirmaciones en que aproximadamente 1600 millones de personas en el mundo (25% de población del planeta) no tienen acceso a ninguna fuente de electricidad. El 80% de esta población vive en zonas rurales aisladas.

En ese marco agrega: “Perú tiene más de seis millones de personas, en su mayoría de las zonas rurales más pobres, que no tienen acceso a la electricidad, lo que ubica al Perú con la tasa de electrificación rural más baja de América Latina. La falta de electricidad conlleva a una menor calidad de vida y oportunidades limitadas para el desarrollo integral”.

En el mundo la investigación y desarrollo tecnológico para equipos de aerogeneración de alta potencia ha tenido un progreso espectacular en los últimos años gracias a decididas políticas de promoción. La ciencia y tecnología a esta escala está bien consolidada. Aquí mismo en La Libertad, en el milenario Cupisnique ya sopla y ¡con qué energía! un mega proyecto privado para alimentar con 83 megawatios al sistema interconectado nacional.

Sin embargo, en contrate con esa realidad, con el desarrollo científico-tecnológico de los equipos de generación eólica a pequeña escala para zonas aisladas en países en vías de desarrollo Perú no ha tenido el mismo grado de progreso.

Por ello, diversas instituciones hacen energía común (casi eólica) realizando investigación científica en aerogeneradores de pequeña escala en la sierra y costa liberteñas. En su desarrollo y puesta en servicio, trabajan por su sostenibilidad.

Primera experiencia fortaleciendo la educación en alejada Cushuro

La primera etapa de este integrador y multidisciplinario proyecto se inicia con la evaluación de los recursos eólicos de lugares específicos de La Libertad y se construirán tres aerogeneradores en zonas rurales de La Libertad, en base al prototipo que trabaja la organización internacional Windaid con la que se firmó un convenio de cooperación.

Los primeros resultados educativos se evalúan y ya se están encontrando. Objetivos inmediatos como el incentivar y motivar el apego al aprendizaje desde el atractivo mundo lúdico con niños que jamás soñaron tocar siquiera una computadora portátil y que hoy les incentiva a madrugar y atravesar largas distancias para la “clase de cómputo”.

El nivel de asistencia y disminución de la deserción escolar acentúan el entusiasmo de los dos únicos profesores de la institución educativa 80897 del caserío Cushuro, Huamachuco,  que cuenta con cerca de 100 niños de educación primaria.

En este caserío habitan más de 50 familias, quienes muy bien organizadas en su Apafa y Junta Vecinal han sido capacitados para el mejor uso del aerogenerador que les ha cambiado la vida. Hoy en el pequeño pueblo es una aspiración ser el “Técnico de turno”. Y la de sus profesores, pues hoy trabajar en Cushuro es una meta de decenas maestros postulantes a una plaza allí.

¡Por fin la educación en el centro del interés y las tareas diarias! Este año se siente que la educación es parte sustancial de la vida de estos ciudadanos que ponen el hombro de forma integral por la superación de sus hijos con la Escuela como centro. Si hasta las actividades del pueblo se hacen en su patio, pues es el único lugar donde hay un equipo de sonido para la mejor realización de asambleas y reuniones. Ello fortalece la identidad y eleva el autoestima ciudadana.

Los niños, señala el profesor y director, Rusber Ibañez Basilio, “ya usan en forma permanente las pequeñas laptops donadas por el gobierno central, mejorando su rendimiento académico y familiarizándose con la tecnología, contamos con luz todo el día en todas las aulas. Antes teníamos que cerrar puertas y ventanas por el frío y nos quedábamos en tinieblas. Se daba mucho ausentismo por el clima. Esto cambió y los niños hoy aprenden en mejores condiciones. Elevan su rendimiento”.

 

Además podemos recargar las baterías hasta de nuestras laptops, les mostramos las presentaciones en ppt y otros programas. Les incentivamos a escuchar la radio, el uso de los teléfonos móviles; calentar los alimentos que envía Qaly Warma, gracias a que podemos recargar las baterías de estos equipos. El cambio es notorio y estamos reconocidos por las instituciones como la UNT que contribuyen así con la educación de peruanos de extrema pobreza, afirma este héroe anónimo. Apóstol de la educación, diría un abuelo del lugar.

El rostro humano del trabajo colectivo por la niñez

Severino Villanueva Henríquez, coordinador de la Junta Vecinal del caserío, señala que están “coordinando y realizando los estudios previos para que las familias del caserío puedan contar con energía eléctrica, gracias al proyecto, cargando sus propias baterías, esperando que otras instituciones como los municipios puedan contribuir en educación, salud y producción”, dijo el dirigente luego de suscribir documentos que acreditan la instalación y buen funcionamiento de los equipos.

Por su parte, Nicholas Warren, director de Windaid, señaló que la meta es contribuir a la solución del problema de la falta de energía eléctrica de las zonas rurales aisladas reducir costos de consumo de energía eléctrica, previa evaluación de los potenciales eólicos. Los materiales para la fabricación de los diversos componentes son seleccionados por nosotros mismos, que trabajamos con voluntarios universitarios y de institutos técnicos de diversas partes del mundo. Todos hablando el mismo lenguaje, el del desarrollo sostenible de los países  y bregando por frenar el calentamiento global, dice Nick  con contagiante entusiasmo. El esfuerzo es por garantizar que los aparatos, hechos a puño limpio, tengan una vida útil de no menos de 15 años y con un mínimo de mantenimiento.  Los mismos protagonistas los manejan, previa exigente, pero entusiasta, capacitación de los comuneros. “Ellos mismos cambian sus vidas”, dice.

Ganador entre cientos de proyectos

El proyecto “Implementación de sistemas de energía sostenible en comunidades en desarrollo” fue uno de los tres ganadores entre cientos de proyectos en América Latina, concurso organizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos y “Fuerza de 100 mil en América”, proyecto personal del presidente Barack Obama.

De esta forma se ganó un nuevo aliado para el proyecto pues, a través de un convenio, se ha establecido una alianza permanente, un flujo de ida y vuelta entre Estados Unidos y la UNT a través de la movilidad de estudiantes y docentes, en este caso con la University of Northampton. Ya estuvo en la sierra liberteña una delegación de los Estados Unidos y luego le toca viajar a la delegación de estudiantes y profesores de la UNT.

Todos a una

Ciencia, investigación, educación, cuidado del planeta, esfuerzos colectivos, lucha por la sobrevivencia. Mujeres que logran ubicación en la vida misma, en la educación de sus hijos. Pujantes deportistas a más de los 4 mil.  Esto y mucho más en una experiencia singular e imperecedera por su valía.

Muchos logros han pasado desde el día en que todo el pueblo puso el hombro y se alió con el viento y con la buena gente llegada para ganarle una pequeña, pero profunda, batalla a la pobreza. La educación y la unión como el viento que nos sopla cada día. Educación a partir de la experiencia de vida.

“¿Acequias y lluvias?… Porque me gusta estudiar, pues”.

Tiene que caminar casi dos extenuantes horas para llegar a la escuela. Cuando llueve la cosa se pone color hormiga, pues la quebrada se lleva el puente de débiles palos.

“¿Por qué tanto esfuerzo? Porque me gusta estudiar, pues”, dice con su voz casi bronca. Ante esto, las palabras van de ocio.

El la hace cada día. Sí, Abilo Vásquez Ramos la hace cada día, a sus 12 años, en paralelo con el imponente Camino del Inca que se muestra imperecedero y desafiante, a paso firme por senderos escarpados rumbo a su escuela a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Camina y trota durante más de una hora. Es que su meta es clara: al acabar la primaria, bajará a la ciudad a vivir con un hermano y seguir con la secundaria.

 

“Hoy ya soy campeón con la compu, lo haré mejor con las enseñanzas de los profesores y con estas maquinitas que nos hacen aprender mejor”, dijo en sus  tiernos y duros días de experiencia educativa, de la mano con sus labores en el trabajo familiar al borde una hermosa laguna de más de 20 hectáreas llenas del cushuro, una alga tan o más nutritiva que la misma quinua, y que espera quien la lance al mercado mundial.

Mañana llegará con su mamá, pues es el día que le toca a ella el turno para preparar los alimentos que les hace llegar Qally Warma.

“Las doñas trabajan y bien rico”, dice el más simpático personaje del pueblo, que acompañó con su mirada tierna los varios viajes del reportero.

Se aprende cada día y la vida se hace cada día. Desde Cushuro, donde vive y sopla, creador, el viento. El principio.

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